La bandera argentina volvió a aparecer en lo más alto de una competencia internacional de resistencia. Esta vez fue en China, donde el bonaerense Mariano Ontañón ganó la clasificación general de los 21 kilómetros del Conquer the Wall Marathon, una de las pruebas más exigentes y requeridas del calendario mundial de running de aventura.
El atleta, nacido en la provincia de Buenos Aires y con pasado como jugador de rugby en el Club Luján, se quedó con la media maratón desarrollada sobre distintos sectores de la Gran Muralla China, en un circuito caracterizado por sus interminables escalinatas, desniveles constantes y condiciones físicas extremas.
La competencia, conocida internacionalmente como “Conquista la Muralla”, tiene como epicentro los tramos de Gubeikou y Jinshanling, dos sectores históricos ubicados al norte de Beijing.
Ontañón, radicado desde hace años en España, construyó una sólida trayectoria dentro del trail europeo y volvió a demostrar su nivel en un escenario de máxima exigencia. Además de destacarse en carreras de montaña y ultradistancia, el argentino también participó en maratones de calle de relevancia internacional, como la Major de Londres, y obtuvo buenos resultados en competencias de Hyrox, disciplina que mezcla carrera y ejercicios funcionales.
Una carrera distinta a cualquier otra
El Conquer the Wall Marathon no se parece a ninguna maratón convencional. La organización propone distancias de 42, 21, 10 y 5 kilómetros, aunque el verdadero rival suele ser el terreno. El recorrido total atraviesa sectores restaurados y otros completamente originales de la Muralla China, con superficies irregulares, escalones de diferentes tamaños y senderos montañosos alejados de las zonas turísticas.
La prueba principal de 42 kilómetros incluye el ascenso y descenso de más de 20.000 escalones, muchos de ellos construidos hace siglos. Algunos tienen apenas unos centímetros de altura y otros superan los 40 centímetros, una particularidad diseñada originalmente para dificultar el avance de invasores enemigos y que hoy representa una auténtica trampa física para los corredores.
Además, el circuito presenta un desnivel aproximado de 200 metros entre la salida y el punto más elevado del trayecto. Las torres de vigilancia, distribuidas cada 200 o 300 metros, obligan a cambios permanentes de ritmo. El esfuerzo se asemeja a una sesión continua de pasadas en subida: aceleración intensa para escalar y recuperación parcial en las bajadas.
Las condiciones climáticas tampoco son menores. Durante mayo, las temperaturas en la región oscilan entre los 15 y los 27 grados, con escasa sombra en gran parte del recorrido. Más de 30 kilómetros de la maratón se desarrollan completamente expuestos al sol.
Por logística, la experiencia también exige paciencia y planificación. Los corredores deben viajar unas dos horas y media en micro desde Beijing hasta la zona de largada, mientras que el regreso puede extenderse hasta cuatro horas dependiendo del tránsito.

Ontañón confirmó su presente internacional
La victoria en China no aparece como una sorpresa dentro del historial reciente de Ontañón. El argentino acumula años de competencia en pruebas técnicas y de montaña alrededor del mundo, con actuaciones destacadas en eventos del circuito UTMB y carreras de ultra distancia.
Entre sus mejores antecedentes aparecen un triunfo en The North Face Endurance Challenge de Nueva York en 2019, un segundo puesto en Ushuaia by UTMB y múltiples top ten en pruebas europeas de gran nivel competitivo.
En la temporada 2024 logró un cuarto puesto en el Gran Trail Peñalara de España sobre 57 kilómetros y también compitió en carreras de exigencia extrema como Transvulcania, Ultra Montseny y Kaçkar by UTMB.

Presencia argentina en los podios y una actuación meritoria de Pablo Ureta
La actuación albiceleste no terminó con el triunfo de Ontañón. Juan Costello también logró subirse al podio al finalizar tercero en la clasificación general de los 21K, mientras que María Castillo ganó su categoría dentro de la media maratón.
Otro de los argentinos destacados fue el triatleta cordobés Pablo Ureta, quien finalmente decidió competir en los 21 kilómetros luego de atravesar un cuadro gripal durante los días previos. El plan original era buscar protagonismo en los 42K, aunque las condiciones físicas lo obligaron a modificar la estrategia.
Aun sin estar en plenitud, Ureta consiguió completar el recorrido en una carrera donde simplemente cruzar la meta ya representa un mérito deportivo importante.
También logró finalizar la maratón completa el cordobés “Pipi” Giordanengo, reconocido por su experiencia en grandes pruebas internacionales y por estar muy cerca de conseguir la medalla Six Star Finishers, distinción reservada para quienes completan las seis majors del circuito mundial de maratones.
El atractivo global de correr sobre una maravilla histórica
Más allá del aspecto competitivo, el Conquer the Wall Marathon se transformó en un evento de fuerte impacto turístico y deportivo. Participar implica correr sobre uno de los monumentos más emblemáticos del planeta, atravesando montañas, caminos de piedra y sectores históricos de enorme valor cultural.
La combinación entre paisaje y desgaste físico convierte a la prueba en una experiencia única dentro del calendario internacional. No se trata solamente de velocidad o estrategia de carrera: la resistencia mental juega un papel central cuando las piernas deben soportar miles de escalones durante horas.
En ese contexto, el triunfo de Mariano Ontañón adquiere todavía más valor. El argentino logró imponerse en un terreno hostil, frente a corredores especializados y en una competencia que exige preparación específica durante meses.

Dibujo de tapa realizado con IA.






