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Desorientados en la altura

Fallas en la señalización de la carrera empañaron la primera edición de la Ultra Cristo Redentor que se realizó el sábado pasado en la hermosa localidad lasherina de Las Cuevas.
Los principales problemas se presentaron en la distancia de los 25K donde varios trail runners hicieron más o menos distancia según la dirección que tomaron en determinados puntos del circuito, aunque también hubo inconvenientes en la competencia estrella de los 50K, donde algunos atletas, sin intención, «ahorraron» unos 7K del recorrido.
Ese error, asumido por la organización, desnaturalizó una competencia que, no obstante, puede tener un gran futuro gracias al bello paraje donde se realiza, lleno de historia y bellezas naturales. Además porque representa un lindo desafío para los trail runners, ávidos siempre de aventuras y de buscar sus límites, ya que se realiza en un lugar donde la altura oscila entre los 3.000 msnm y los casi 4.000 msnm.
La villa Las Cuevas desde el camino hacia el Cristo Redentor que los atletas transitaron a más de 3.000 msnm.
Lamentable
Es triste tener que empezar de esta manera la crónica de una carrera que prometía mucho, pero la realidad es la realidad y hay que reflejarla.
En los 25K al menos un grupo de 20 atletas confundieron el recorrido ya que cruzaron el río Cuevas, cuando no tenían que hacerlo, lo cual constituyó también un peligro porque venía crecido por los temporales que azotaron la zona la semana pasada.
Esos mismos corredores, además, sin intención, evitaron un tramo del circuito ya que cruzaron, para dirigirse a la meta, la Ruta Nacional 7 a la altura de la villa Las Cuevas, cuando debieron haber recorrido un tramo por las vías de la zona para atravesar dicha arteria por arriba del Túnel Internacional.
Para entender bien es necesario explicar cómo era el circuito: los corredores largaron desde el emblemático Arco de Las Cuevas, debían subir unos 4,5K por la ruta que conduce hacia el Cristo Redentor y bajar por el mismo camino unos 3,5K para doblar a la izquierda cruzar por arriba el Túnel Internacional y desde ahí tomar a la derecha para trotar por las vías del Tren Trasandino hasta los viejos galpones del ferrocarril, sitos detrás de la villa. Desde ese punto debían retomar por las mismas vías hasta volver a cruzar por arriba el Túnel Internacional y desde ahí sí dirigirse al Arco de Las Cuevas, donde era la llegada (y salida al principio).
Primer tramo de la Quebrada de Matienzo, por donde los atletas de 50K circularon de ida unos 14K para luego volver sobre sus pasos hasta los galpones del ferrocarril de Las Cuevas.
¿Qué Pasó? Hubo un grupo de unos 20 atletas que al cruzar el túnel por primera vez perdieron las señales y, ante la falta de un banderillero en un punto estratégico, al ver del otro lado del río Cuevas una carpa de la organización pensaron que debían cruzar las caudalosas aguas. Luego volvieron a los galpones pero por la margen opuesta del Cuevas y al llegar, nuevamente por la falta de banderilleros, en vez de retomar por las vías al túnel decidieron cruzar la Ruta 7. Rumbo al arco de llegada. Resultado: hicieron unos 4K a 5K menos del recorrido trazado.
Estos hechos fueron corroborados con el profesor Diego Martínez de 100% Fitness, tanto en su perfil de Facebook como en una entrevista de Mendoza Corre.
Pero por otro lado, hubo otro grupo de corredores que si bien no cruzaron el Cuevas cuando llegaron a los galpones en vez de regresar por las vías directamente, cruzaron el hilo de agua por un puente y subieron por la Quebrada de Matienzo hasta la primera carpa de control de los 50K (la misma que confundió a los 20 primeros atletas), para ahí sí retomar hasta la villa. Resultado: estos trail runners debieron haber hecho unos kilómetros demás.
En cuanto a los 50K, hubo un grupo no determinado de corredores que el último tramo hacia el Túnel Internacional no lo hicieron, por lo que cruzaron la Ruta Nacional 7 para dirigirse al Arco de las Cuevas. Resultado: hicieron menos distancia de la establecida. Cabe acotar que en la distancia estrella el primer tramo era idéntico al circuito de los 25K, nada más que al llegar a los galpones del tren debían internarse por la Quebrada de Matienzo unos 14K y volver por el mismo camino para hacer la última parte igual que los 25K (galpones, vías, Tunel Internacional, arco de llegada).
Los hermanos Corro, que clasificaron en los dos primeros lugares de la general de los 50K, pasan, ya de vuelta, por los galpones del ferrocarril sitos detrás de Las Cuevas.
Desnaturalización
Todas estas confusiones, la mayoría producto de graves errores de señalización y de falta de banderilleros, desnaturalizaron la competencia porque produjeron enormes problemas a la hora de trazar la grilla final de clasificación y, lo lógico, implicó un enorme descontento en un gran número de participantes, que expresaron al traspasar la meta, primero, y, después, en las redes sociales.
Sin duda alguna Miguel Gauna, responsable de la organización de la Ultra Cristo Redentor, deberá analizar profundamente su manera de encarar un desafío de este tipo si desea que su propuesta, a todas luces atractiva, no fracase en futuras ediciones.
Como corredor Gauna debe saber cabalmente lo que cuesta preparar una carrera desde el punto de vista económico: tanto en inscripciones (que no son baratas), como en viajes, estadía y comida para los que vienen desde otros lugares del país. Y ni qué hablar desde el aspecto humano ya que todos los atletas amateurs resignan tiempo de sus asuntos personales para entrenarse.
A pesar de todo, muchos atletas esbozaron sonrisas de felicidad por disfrutar de los paisajes del lugar donde corrieron.


“Asumo los errores y pido disculpas”

Esta mañana, Mendoza Corre habló con Gauna para que diera su versión de los hechos.
“Asumo los errores y pido disculpas a los corredores”, declaró el Negro y agregó: “No me lavo las manos y debo decir que me duele toda esta situación. No me gustó cómo salieron las cosas. Por lo menos la satisfacción que tengo es que gente de la villa (Las Cuevas)  se comprometió con este proyecto por lo que recibiré más colaboración para la edición del año que viene”, concluyó.
Los corredores de los 50K trotaron por la margen opuesta a la de la imagen del río Cuevas, unos 14K ida y vuelta.
Todo había comenzado bien
No hay que dejar de hablar de las cosas que se habían hecho bien y de las oportunidades que dio la madre natura para que se realizara una fiesta deportiva.
Acertadas medidas
A raíz de las tormentas de lluvia y nieve que asolaron la zona los días previos a la carrera, más las extremas temperaturas bajo cero, la organización decidió dos medidas acertadas con el circuito. Por un lado, cortar un tramo en el ascenso al Cristo Redentor, porque antes del célebre monumento la nieve y el hielo ponía en riesgo la integridad de los deportistas. Así las cosas, sólo se treparon unos 4,5K. Por el otro, en los 50K,
se decidió no hacer cruzar a los trail runners el río Cuevas porque sus aguas bajaban caudalosas por las lluvias y nevadas de los días previos. Por lo tanto subieron la Quebrada de Matienzo sólo por la margen derecha atravesando un puente.
De esta manera el circuito de 50K terminó siendo de unos 45K; el de 25K de
aproximadamente 21K y el de 15K de unos 9K.
Más allá de los gruesos errores de señalización hay que destacar que las medidas de seguridad fueron aceptables, aunque faltan puntos por mejorar. En los principales tramos no escasearon puestos de hidratación, alimentación y control.
En la trepada del Cristo Redentor hubo un puesto de hidratación y alimentación (que sirvió a las tres distancias), más otro detrás de los galpones del ferrocarril (que sirvió a los de 25K y 50K). Además, sobre el trayecto de la Quebrada de Matienzo (unos 14K aproximadamente), hubo tres puestos de control donde el del medio (por el que se pasó dos veces –ida y vuelta-) tuvo alimentación (bananas, pasas y dulce de membrillo) e hidratación (agua, bebida isotónica y sopa caliente) y donde también hubo mulas para atender eventuales emergencias. Estos puestos estuvieron comunicados con Handys para controlar el normal paso de los corredores. Es dable resaltar la excelente atención del personal, especialmente el dispuesto a lo largo de la Quebrada Matienzo, guías de montaña capacitados que ofrecían todo a los corredores.
Los atletas pusieron todo de sí por las condicione adversas que significa correr a más de 3.000 msnm.
Sol radiante
En cuanto a las condiciones del tiempo, si bien estaba frío, ya que la temperatura osciló entre los -1°C y los 6°C, el cielo se mostró despejado por lo que el sol ofreció toda su luminosidad para que los corredores disfrutaran de los hermosos paisajes: primero, desde arriba del camino al Cristo, ver la villa Las Cuevas y la Quebrada de Matienzo con una perspectiva distinta. Luego, al circular por ésta última, los atletas contemplaron los majestuosos paisajes que ofrece, como el cerro Tolosa, el glaciar Pedro Zanni o las traviesas cascadas que vuelcan agua a lo largo del río Cuevas
Ni qué hablar de maravillarse con la sinfonía ofrecida por el ruido de los hilos de agua, de las ráfagas de viento o del cantar de las aves lugareñas como las “Agachonas del Collar”, las “Remolineras”, las “Bandurritas” o las
“Cenicientas” (*).
En definitiva, aún a pesar del mal trago que pasaron la mayoría de los corredores por los terribles errores de organización, pudieron disfrutar de las maravillas de un lugar pleno de bellezas naturales y de las historias que ofrecen, por ejemplo, las vías del Tren Trasandino, el Arco de Las Cuevas o el monumento del Cristo Redentor (al que no se llegó este año por temas de seguridad pero se espera que  sí en otras ediciones).
El sol del sábado fue pleno en Las Cuevas.

Las clasificaciones

Como dijimos, por los problemas de señalización que provocaron que la mayoría de los participantes se perdieran se hizo difícil establecer el orden de llegada.

De acuerdo a la organización los podios de las generales fueron los siguientes:

Los hermanos Corro en el punto extremo del
trayecto que había que realizar en la Quebrada
de Matienzo
. Foto: Facebook, gentileza Fabricio
Corro.

En los 50K masculinos, los tres primeros fueron los hermanos mendocinos Claudio Corro (5:00:00) y Fabricio Corro (5:01:00) y el también mendocino Daniel Gil (5:05:13).

Asimismo, las tres primeras Damas fueron la
mendocina Marina Luna Maffei (5:33:07), la bonaerense Eliana Corvalán (6:03:05) y la rionegrina Norita Sánchez (6:27:56).
En cuanto a los 25K, los Caballeros mejores clasificados fueron los mendocinos Julio Coronel (1:50:18), Juan Pablo Sosa (1:50:25) y Carlos Fernández (1:51:16); mientras que las mejores Damas fueron la malargüina Carolina Danitz (1:56:09) y las mendocinas Viviana Mastino, Lorena Torti y Verónica del Pópolo. Éstas tres últimas cruzaron la meta juntas con un tiempo de 3:03:06.
Por último, en los 15K, los mejores hombres fueron Mauro Trotta (0:48:03), Adrián Pellegrina (0:50:07) y Santiago Bernal (0:55:47) y las tres primeras mujeres fueron Natalia Campanini (1:01:10), María Benedetti (1:03:39) y Marcela Rivero (1:08:48).
Cabe aclarar que estas posiciones son las oficiales, que fueron chequeadas con Miguel Gauna. Es probable que por los problemas descriptos algunos estén disconformes por las decisiones que tomó el organizador. Para ver el listado completo de la clasificación hacé click acá.
Caballerosidad deportiva

Podio 25K categoría 30 a 39 años: Diego Martínez se negó
a subir al segundo escalón porque corrió menos km que los
establecidos por errores de señalización. Foto: Facebook,
gentileza Diego Martínez.

Dentro de la confusión producida por las clasificaciones, es digno subrayar dos gestos
plenos de caballerosidad deportiva protagonizados por Julio Coronel y Diego
Martínez, ambos participantes de los 25K.

Es que estos dos atletas, por los errores de señalización, obviaron el último tramo descripto al principio de esta nota.
Por ello, ambos se negaron a aceptar sus premios: Coronel el primero de la general y Martínez el segundo puesto de su categoría por edad (30 a 39 años).
“No creo ser merecedor de este premio porque no hice el recorrido correcto”, expresó, palabras más, palabras menos, Coronel en el momento de la premiación.
En tanto que Martínez, que es líder del grupo 100% Fitness, expresó en Facebook que “un segundo puesto en la categoría y sexto en la general (masculina) no es digno recibirlo cuando realizaste menos kilómetros de los que debían ser por ir adivinando el recorrido y hubo otros que hicieron más distancia».
Cabe acotar, que consultado por Mendoza Corre, Gauna ratificó la clasificación publicada por la organización, por lo que dio el primer puesto a la general a Coronel y el sexto a Martínez. Se basó en que ambos actuaron de buena fe y que, más allá del error inducido, fueron más rápidos que quienes los siguieron en la grilla.
En primera persona
No matar una gallina de huevos de oro 
Por Claudio Pereyra
Moos
Errores garrafales como los cometidos en la señalización de la Ultra Cristo Redentor no pueden seguir repitiéndose.
Mendoza es una plaza ideal para atraer, a través del running o del trail running, a miles de deportistas para así diversificar su matriz turística, atrayendo a miles de visitantes, incluso extranjeros, para que dejen plata en
nuestra alicaída economía.
Las carreras organizadas por Gauna suelen tener estas fallas. De hecho, en las diferentes ediciones de la Ultra Cerro Arco, que lleva a cabo en los meses de febrero de cada año, se repiten falencias, especialmente en la señalización.
El tema es que no sale perjudicado únicamente Gauna como organizador sino, principalmente, Mendoza como plaza de “turismo deportivo”.
Ya venimos de terribles papelones como los de la MIM 2015, donde salvo el ganador se perdieron todos los corredores de los 42K, y la Ultra Maratón Aconcagua 2014 suspendida por un piquete de sindicalistas.
Los organizadores deben tomar sus recaudos, al igual que los diferentes estamentos del Estado, a los efectos de que no se mate una gallina de huevos de oro.Para concluir, es triste que haya tenido que centrar la crónica en errores lamentables de organización y no poner énfasis en lo que significó trotar a más de 3.000 msnm, chapoteando en el barro que abundó en la Quebrada de Matienzo por las lluvias y nevadas de la semana pasada…

Sin embargo es la obligación que tengo como periodista al cubrir una carrera «desde adentro» porque participo en ella: reflejar lo más cabalmente posible lo que sienten y sufren los runners.

Claudio Pereyra Moos corrió los 50K para hacer la crónica de la Ultra Cristo Redentor «desde adentro».
Fotos: gentileza Carlos «Chechu» Espinosa (mail chechulink@hotmail.com)


(*) Datos de la fauna lugareña aportados por Celso Flavio Boccolini.

Facebook: Fan Page «Mendoza Corre» (clikc acá para acceder)
Twitter: @mendozacorreok (click  acá para acceder)

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Claudio Pereyra Moos

Periodista por pasión, más que por profesión. Ultramaratonista de montaña que corre tras ideales: traspasar metas de carreras difíciles, trabajar por una sociedad más justa, viajar para conocer nuevos horizontes.
1 Comment
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Anónimo
7 years ago

Para nosotros fue una experiencia inolvidable..tanta belleza supero todo…y si nos desviamos del recorrido LO DISFRUTAMOS !!!!..y eso q tambien como tantos otros viaje 1500 km para participar.
Fuimos Muy Bien recibidos y atendidos….y de ser posible espero la 2° edicion para estar ahi…!!!