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A la “pesca” de la ilusión…

Un centenar de runners participaron del Cross del Pescador que se disputó esta mañana en Maipú. En los 16K, ganaron con holgura Nico Rodríguez, en Caballeros, y Gabriela Sperllazza, en Damas.
Largada del Cross del Pescador.

La segunda fecha del Grand Prix de AMaVet (Asociación Maratonistas Veteranos) tuvo como epicentro el histórico Club de Caza y Pesca sito en el distrito maipucino de Barrancas.

La competencia comenzó poco después de las 9 y media con un cálido sol otoñal que dio más color a los bucólicos paisajes rurales de la zona y que insufló energía a los atletas.

Tras un paso arrollador, en Caballeros, el cómodo ganador fue el Outdoor Pesari Nico Rodríguez (57m53s), escoltado por el sancarlino del team Los Coroneles Osvaldo Espíndola (58m47s) y por el guaymallino de AMaVet Nelson Bejarano (1h01m30s).

En Damas, se impuso con más diferencia aún Gabriela Sperllazza (1h12m32s), sobre la AMaVet Betina Montaña (1h24m12s) y la Team Aventura Gabriela Testa (1h25m41s).

La laguna del Club Caza y Pesca de Maipú es el emblema del Cross del Pescador.

El circuito

El dibujo de los 16K propuesto tuvo como estrella principal la laguna ubicada en el predio del Club Caza y Pesca de Maipú.

El arco de largada, y llegada, se situó en el parque del clásico centro deportivo maipucino, por lo que los runners, tras circular por sus calles abordaron el espejo de agua, lo rodearon para luego salir rumbo al puente que atraviesa el río Mendoza, aún en Barrancas.

Posteriormente, los entusiastas deportistas corrieron hacia Lunlunta por lo que pasaron por la puerta de su coqueta e histórica parroquia para luego dirigirse a la finca Berra y regresar al punto de partida, no sin antes volver a bordear la laguna y, después sí, traspasar la línea de meta.

El circuito se caracterizó por su rapidez, al tener escaso desnivel, y por ofrecer bellos paisajes bucólicos plenos de arboledas, olivares y viñas.

Asimismo, su terreno combinó el asfalto de los carriles del lugar, como también la tierra de las huellas de la zona e, incluso, los senderos de las viñas y olivares de la finca Berra.

Al fondo, finca con olivares y viñedos, ejemplo del mendocino que sale al frente trabajando la tierra.

El “perdido”

Entre los hombres, Nico Rodríguez picó en punta junto a un par de colegas, pero, aproximadamente, a los 2 kilómetros comenzó a adelantarse.

Recorridos unos 5 kilómetros, el Outdoor Pesari se desvió un poco del circuito. A pesar del percance, una vez que retomó el camino correcto, siguió en punta.

Desde ese momento, progresivamente, fue aumentando la diferencia para terminar en la llegada con casi un minuto de diferencia sobre su inmediato perseguidor Osvaldo Espíndola.

Tras cruzar la meta, Nico nos contó que su especialidad es el trail running, aunque aún así tendrá como próximo desafío, el 30 de abril, los 21K de la MIM.

Nico Rodríguez, punteando la carrera cómodamente a 3 km del final.

Llegar como sea

Por el lado de las chicas, Gabriela Sperllazza sacó una diferencia abismal sobre sus adversarias aún a pesar de sufrir en el último kilómetro de carrera una pequeña descompensación.

Desde el vamos picó en punta y era palpable que no iba a tener competencia. Así, imprimió un ritmo demoledor y sus colegas no le veían ni la espalda por la ventaja que tenía.

Faltando tres kilómetros para la meta (ver foto) se la veía saludable y sonriente…

Sin embargo, poco antes de ingresar al Club de Caza y Pesca, se descompuso por lo que aminoró considerablemente la marcha. Al abordar por segunda vez la laguna se detuvo un instante para recuperarse.

Desde ese momento llegó a la meta a puro corazón. “Cuando pasé el arco de llegada no sabía dónde estaba”, confesó la atleta victoriosa que inmediatamente fue atendida por los profesionales de la salud de la ambulancia dispuesta por la organización para atender cualquier contingencia. “Sufrió un golpe de calor pero ya está bien”, expresó la galena que la atendió.

Gabriela nos contó que no tiene team ya que el que la entrena es su pareja, Héctor Chiappone, y que sus próximos desafíos serán este mes: el 16 participará en los 10K de la Maratón Aniversario de Rivadavia y el 30 en los 21K de la MIM.

Gabriela Sperllazza corría sobrada y sonriente a 3 km de la meta. Nada hacía prever que a un km del final iba a sufrir una descompensación.

La promocional

El podio masculino de los 6K estuvo compuesto por Diego Robledo (23m45s), Mauricio Santín (23m56s), Sebastián Rosales (24m09s), Rodrigo Santín (25m21s) y Lautaro Rosales (25m22s).

En tanto que las cinco primeras chicas fueron Magalí Canaviri (28m13s), Andrea Martín (33m43s), Laia Giménez (35m35s), Natalia Ortiz (37m35s) y Julieta Olguín (38m01s).

Diego Robledo.

Los Kids

Como es habitual en las carreras de AMaVet, los “locos bajitos” tienen su carrera donde desplegar su inocencia y energía.

Esta vez fueron poquitos pero Mendoza Corre siempre les brindará su espacio porque ellos son el futuro del running mendocino.

¡Largaron los «locos bajitos»!

¡Prohibido olvidar!

Hoy es el “Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas”, el conflicto desatado el 2 de abril de 1982.

Desde AMaVet se brindó un sencillo y sentido homenaje a los héroes que defendieron nuestra patria.

Por eso, antes de la largada, se interpretaron el Himno Nacional Argentino y la Marcha de las Malvinas.

Asimismo, se invitó a hablar a Alejandro Toledo, veterano de guerra y experimentado atleta habitué de las citas “amavetianas”.

Con sencillez, y cierto grado de timidez, el héroe tomó el micrófono para simplemente dar las gracias y resaltar el ideal de Malvinas.

Luego de la competencia, Alejandro nos contó que cuando estalló el conflicto tenía 19 años y como cabo primero de la Fuerza Aérea (había egresado en diciembre de 1981) cumplió funciones de logística como asistente de un Hércules C-130.

Si bien no tiene las fechas exactas, contó que, aproximadamente, el 15 de abril de 1982 partió desde Puerto Madryn a Puerto Argentino, donde estuvo hasta fines de abril, cuando regresó a la ciudad chubutense. No obstante, su trabajo no terminó ahí ya que cruzó en “su” avión cuatro veces las aguas del Mar Argentino para llevar pertrechos y víveres a los soldados que defendían las islas. “Formalmente yo portaba un fusil para ‘defender’ la nave, pero todos hacíamos de todo, por lo que antes y después de los vuelos colaborábamos en la carga y descarga del material”, detalló el bonaerense oriundo de Merlo.

Cuando le preguntamos si estuvo en situación de combate, el hoy suboficial mayor retirado nos dijo que no, pero que vio de cerca el peligro en el último viaje cuando detectaron que acechaban naves británicas. “Recuerdo como si fuera hoy cómo el avión giró violentamente para regresar al continente al ras del mar para que no fuera detectado por radares enemigos”, rememoró con una mirada tranquila y cristalina como sus ojos claros, a pesar de relatar un momento tan traumático.

Hoy, con 61 años, Alejandro vive en Mendoza, provincia donde se retiró en 2015. Para despedirnos le preguntamos qué significa para él Malvinas. Con orgullo nos dijo: “Son un sentimiento que llevo en mi pecho. Si bien tomo mi participación en la guerra como parte de mi trabajo, siento que tuve la suerte de estar en el momento justo para luchar por nuestro archipiélago. Malvinas es nuestra soberanía ¡No las tenemos que olvidar! A los jóvenes los invito a abrir sus ojos y que piensen en los 649 héroes que murieron en 1982, cifra que aumentó mucho más con los suicidios” post combate.

Alejandro Toledo corrió con una remera alusiva a nuestras malvinas.

Tomar conciencia

El 2 de abril se celebra el “Día Mundial de Concienciación sobre el autismo”. Esta efeméride fue creada por la Asamblea General de las Naciones Unidas para poner de relieve “la necesidad de contribuir a la mejora de la calidad de vida de las personas con autismo, para que puedan llevar una vida plena y gratificante como parte integrante de la sociedad”.

Antes de la carrera se hizo alusión a esta importante fecha y todos recordaron y reconocieron a Franco Mirasol, joven de 23 años que tiene autismo y es habitual participante de las carreras de AMaVet de la mano de su papá Franco o de la pareja de éste, Beatriz Lizarraga.

Franco corrió de la mano de Beatriz Lizarraga, su segunda mamá y pareja de su papá Eduardo.

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Claudio Pereyra Moos

Periodista por pasión, más que por profesión. Ultramaratonista de montaña que corre tras ideales: traspasar metas de carreras difíciles, trabajar por una sociedad más justa, viajar para conocer nuevos horizontes.