Ayer, la ciudad donde Belgrano creó nuestra enseña patria amaneció con clima ideal para correr y, como en cada antesala del Maratón Internacional de la Bandera, volvió a latir al ritmo del fondo: unos 3.000 corredores completaron los 21 kilómetros de la 25ª edición del Medio Maratón de Rosario, en un circuito urbano con inicio y final frente al Monumento a la Bandera.
A las 8 en punto, la marea de remeras se ordenó detrás del arco y, tras los últimos saltitos para entrar en calor, el disparo liberó una salida limpia: adelante, el grupo de punta buscó rápido el ritmo; atrás, el pelotón armó sus propias islas de conversación, respiración y zancadas medidas. El recorrido —de una sola vuelta— llevó a los atletas por postales clásicas de la ciudad, con el río Paraná como telón de fondo en los tramos ribereños.

Los varones
La carrera masculina se rompió temprano por la ambición del chubutense Bruno Álvarez, que sostuvo un ritmo de 3:07 por kilómetro para cerrar en 1:05:27 y quedarse con la general. Detrás, la pelea por el podio mantuvo tensión hasta el final: el rosarino Salvador Gorosito fue segundo con 1:06:04 y el entrerriano Juan Carlos Luqui, tercero con 1:06:05, apenas un segundo más tarde.

Las chicas
En la rama femenina, la boliviana Jhoselyn Camargo imprimió autoridad: se adueñó del ritmo desde la primera mitad y cruzó la meta en 1:14:41. El podio lo completaron la cordobesa María Paula Galíndez (1:17:39) y la santafesina María Emilia Antillé (1:24:40), en una clasificación que también dejó, hacia atrás, esa mezcla de esfuerzo y celebración que define a las carreras de calle.

La fiesta
Más allá de la élite, el Medio Maratón de Rosario se corrió como se corren las grandes fiestas: con objetivos personales que valen tanto como una medalla. Hubo quienes buscaron marca, quienes volvieron de una lesión, quienes debutaron en la distancia y quienes eligieron los 8K participativos para sumarse al ritual sin la exigencia del reloj. En cada kilómetro, la ciudad donde nuestro amado y admirado Manuel Belgrano creó nuestra enseña patria ofreció aplausos, puestos de hidratación y ese empuje anónimo que llega desde la vereda cuando el cuerpo empieza a negociar.
Los últimos metros sobre la zona del Monumento de la Bandera fueron, otra vez, el mismo idioma para todos: piernas pesadas, mirada fija y una alegría que se cuela incluso antes de frenar el reloj. Con Álvarez y Camargo como nombres propios del 2026, la Media Maratón de Rosario confirmó su lugar en el calendario: un 21K para medirse, pero también para recordar por qué se corre.

Clasificaciones
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Nota hecha con el aporte de Rosario Running.







