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De tripas corazón…

Nuestros abuelos, con su sabiduría popular, recurrían al dicho que titula esta nota para graficar una situación límite que atravesamos y de la cual salimos adelante con ingenio, tesón, pero sobre todo con mucha actitud.
El running está lleno de esos ejemplos. Estás en una ultramaratón de montaña. Te faltan tan sólo unos pocos kilómetros para finalizar y al cansancio de horas y horas de trajín se le suma una molestia muscular. Creés que no vas a llegar a la meta. Maldecís el momento que estás pasando. Llorás. Pero de repente aparece tu corazón. Sacás la fuerza que te queda. Cumplís tu objetivo…
De tripas hiciste corazón, cuando no te quedaba nada para dar, de la nada, diste todo…
Juan Dual pedaleando por la Amazonia ecuatoriana. Foto: Andrea María.

Lo que describimos es vivido por miles y miles de corredores en todas las carreras que se suceden a lo largo del año y es una expresión metafórica, nacida de la sabiduría popular, de esa a la que nuestros abuelitos acudían a menudo para enseñarnos lecciones que íbamos, en algún momento, a aplicar en nuestra vida.

La historia que describiremos hoy pertenece a un bello personaje que hace honor  al dicho popular con el que titulamos esta nota de una manera casi literal, pero aplicado no sólo a una carrera sino también “a la vida misma”.
Pertenece a Juan Dual, un joven español, oriundo de Valencia, enfermero de profesión, trail runner, aventurero, motivador, pero sobre todo solidario y generoso.
A raíz de una enfermedad que casi le costó la vida decidió vivir el día a día para disfrutarla a cada minuto, pero, sobre todo, para ayudar a los que padecen alguna dolencia que le haga peligrar su existencia.
Juan atravesó casi toda Latinoamérica en bicicleta llevando su mensaje de esperanza y vida. Su periplo comenzó en Nicaragua y pasó por Mendoza, donde paró parte de 2016 y principios de 2017. En ese marco es que lo conocimos y decidimos que no podíamos dejar de contar su historia porque es realmente motivante y, estamos seguros, ayudará a más de uno a salir adelante.
El español en Nicaragua, poco antes de empezar su periplo latinoamericano.
Sin tripas
Con 13 años, Juan fue diagnosticado con una condición genética llamada “Poliposis Familiar Múltiple” heredada de su familia paterna. Es que su abuela y tíos fallecieron de cáncer de colon, mal que su papá también padeció. Por eso se tuvo que someter, al igual que sus seis hermanos, a estudios, que, lamentablemente, resultaron positivos en cinco casos.
A raíz de su  enfermedad, a los 19 años le extirparon colon y recto y a los 28 el estómago y, por ésta última causa, al tiempo, de urgencia, le quitaron la vesícula biliar. En la primer operación casi fallece en el quirófano y en la segunda casi lo hace en el post operatorio debido a un sangrado incontrolable. En el último caso, además, debió padecer una traumática pérdida de peso: en tres meses pasó de 106 kilos a 57.
Nuestro aventurero con su habitual sonrisa. Foto: Andrea María.
Óptica distinta
Fue en esa situación límite que la cabeza de Juan hizo un click y pasó a ver la vida desde otra perspectiva.
Allí llegó a la conclusión de que “hay mucho más por vivir que lo que realmente nos dejan ver. Esa idea era algo que ya me rondaba en la cabeza pero tras la última situación esa premisa pasó a ser algo mandatorio. Vivir al día se convirtió en mi manera de ver las cosas. Disfrutar al máximo cada uno de los instantes. El mañana deja de existir para concentrarme en el ahora”.
El optimismo es la premisa de vida del valenciano. Foto: Andrea María.
Corazón
Ya sin tripas y con una nueva perspectiva de la vida, es que Juan empezó a disfrutar al máximo su existencia. Esa filosofía no se agotó en su propio placer sino que incluyó a los demás, especialmente a los que sufren cáncer.
Primero se decidió por correr, a pesar de haberse quedado casi sin músculos por su dramática pérdida de peso. De a poquito: primero caminó, un día trotó 3K, al otro 4K y así sucesivamente hasta llegar a los 50K semanales. Comenzó en el llano, en calles y playas, hasta que se aburrió y un día decidió trepar corriendo hasta una fortaleza medieval sita en lo alto de un cerro de Alicante, lugar donde vivía en ese momento. “La semilla del trail running fue sembrada y desde ese momento empecé a correr solamente en la montaña”, expresó orgulloso.
Ni sus médicos, ni amigos, ni familiares podían creer que ese flaco desgarbado en el que se había convertido pudiera empezar a correr, pero lo hizo…
Juan de tripas hizo corazón.
Juan con «Patty» la bici que lo acompaño durante 6.500K. Foto: Andrea María.
Vida de película.
Luego de su primer operación se decidió ser enfermero porque “el personal que me cuidó estando yo tan grave lo hizo con tanta dedicación que me dije que si algo quería ser en mi vida era como aquellos cuidadores”.
Cuando se recibió empezó a trabajar pero al poco tiempo vino su segunda operación y, sin fortaleza física y mental, pasó por “una experiencia de crecimiento espiritual” en Japón con unos amigos.
A partir de ese momento decidió trabajar en Inglaterra “en un restaurante, en un lugar perdido en la montaña, donde sólo tendría que trabajar, comer, correr y dormir. La felicidad –subrayó– estaba servida”.
En ese marco es que surgió la idea de atravesar Latinoamérica en bicicleta, partiendo desde Nicaragua, donde tenía que hacer un voluntariado, hasta Ushuaia.
Juan pasó por el Hospital de Clínicas de La Paz para dar su mensaje de esperanza a los que padecen cáncer.
Canto a la vida”
Juan se fijó como objetivo que su viaje fuera “de conocimiento, de crecimiento, de inspiración. Un canto a la vida y a la emoción. Si puedo correr a 4.800 msnm en Perú o pedalear por Bolivia a 4.000 msnm, ¿de qué no seremos capaces cada uno de nosotros? Es una muestra de intención y de fuerza. De ánimo para aquellos que por un cáncer o alguna situación compleja en su vida piensan que no van a poder salir adelante”.
Nuestro aventurero quiere ayudar a los demás y lo hace con su canto de optimismo y esperanza. “Les invito –insta– a que acepten el sufrimiento, que lo abracen y sean conscientes de que gracias a esos momentos difíciles aparecen herramientas que permitirán enfrentarse a otros momentos complicados del día a día. Vale la pena luchar”.
Este canto a la vida lo predica a lo largo de su travesía continental ya sea a través de las redes sociales como dando charlas motivacionales en institutos médicos donde atienden a personas, especialmente niños, que padecen enfermedades terminales.
En ese marco llegó a Mendoza, donde estuvo parte del año pasado y principios de éste, y pasó por Fundavita para dar una mano en la campaña que la fundación de lucha contra el cáncer lleva adelante para la compra de un resonador magnético para el hospital Notti. “Lo haré –explicó– a través de la subasta de Patty, la bicicleta que me acompaño a lo largo de todo este tiempo. Se hará en abril cuando esté de vuelta a casa y así dejar una linda huella ¡Os invito a que os pongaís en contacto con Fundavita para que participéis!” (Click acá para acceder a la web de Fundavita si querés colaborar).

Juan va por todos lados con su mensaje a favor de la vida. Acá en la laguna del Domo en Ushuaia, donde actualmente para. Foto: Juan Dual.
No rendirse
Si hay algo que demuestra que Juan no se rinde ante nada es lo que le pasó en pleno viaje: luego de año y medio a puro pedaleo para atravesar 6.500 km de Latinoamérica, en San Juan, tuvo que interrumpir  su viaje en bici “por una complicación en mis riñones a causa de no tener intestino grueso”. A raíz de ello, en nuestra provincia, en la Fundación Uroclínica, fue  sometido a intervenciones quirúrgicas.
Ya recuperado, en febrero, continuó viaje, en micro rumbo a Ushuaia donde actualmente está con su mensaje de buena onda. En abril participará en los 50K de la Ultra Fiord, trail que se corre en Puerto Natales, Chile. Para ya sí partir a su país a someterse a los estudios médicos anuales que obligatoriamente debe realizarse, aunque antes pasará nuevamente por Mendoza para la subasta de su bicicleta.
Juan practicando parapente en nuestro cerro Arco. Foto: Juan Dual
Financiación
Juan comenzó a financiar su viaje con unos ahorros que tenía pero que, obviamente, no le alcanzaron para costear su largo periplo.
Por eso promociona permanentemente su proyecto a través de las redes sociales y de la prensa para conseguir sponsors. Así consiguió un apoyo de Colombia y actualmente se financia con donaciones “de amigos que creen en mí y en mi viaje, y a través de las postales que puedo vender a cambio de la voluntad en las charlas motivacionales que doy. Ahora me encuentro explorando el propio campo de las charlas para hacerlas motor económico de mi viaje y así poder seguir corriendo en la montaña y continuar moviéndome”.
Si querés colaborar, podés acceder al perfil de Facebook de Juan haciendo click acá.
Facebook: Fan Page «Mendoza Corre» (clikc acá para acceder)
Twitter: @mendozacorreok (click  acá para acceder)

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Claudio Pereyra Moos

Periodista por pasión, más que por profesión. Ultramaratonista de montaña que corre tras ideales: traspasar metas de carreras difíciles, trabajar por una sociedad más justa, viajar para conocer nuevos horizontes.
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