El regreso de las Islas Malvinas en 1982 no fue el final de la guerra para los soldados argentinos; para muchos, significó el inicio de una batalla mucho más silenciosa, cruel y prolongada: la de la indiferencia. A más de cuatro décadas de aquella aventura de la dictadura militar, Mario Puente, excombatiente, le pone palabras a una realidad colectiva que durante años se intentó ocultar bajo la alfombra.
A Mario lo encontramos el domingo pasado en el Sur mendocino, luego de que cruzara la meta de la Carrera Héroes de Malvinas en San Rafael, un evento cargado de emoción donde volvió a demostrar que su motor sigue más vivo que nunca.
Nacido en Entre Ríos, pero sanrafaelino por adopción desde hace años, Puente fue infante de marina que, orgulloso, luchó en Malvinas con 18 años edad. Al poco tiempo de regresar al continente, pidió la baja voluntaria al no soportar el maltrato, incomprensión y ninguneo de sus superiores.
Hoy, el héroe que sigue luchando para que nuestra sociedad no se olvide de la causa Malvinas, es un activo runner que no se achica ante ningún terreno: despliega su pasión tanto en el running de calle como en el exigente trail running de montaña.
La herida del regreso: El muro del olvido y la desmalvinización
«Cuando volvimos, sufrimos un proceso de desmalvinización muy duro por parte de los distintos gobiernos. Nos escondieron», recuerda Puente con la firmeza de quien ha tenido que procesar el dolor durante años. El retorno al continente no incluyó abrazos masivos ni contención psicológica institucional; por el contrario, los veteranos de guerra se encontraron de golpe con una sociedad que miraba hacia otro lado y un Estado que los sumergió en el anonimato.
El desprecio institucional caló tan hondo que la orden de silenciar la verdad venía desde las propias cúpulas. El testimonio de Mario es desgarrador al recordar el trato recibido por las autoridades militares de la época al intentar alzar la voz: «Cállese que usted perdió la guerra», fue la dura frase que le espetaron, cuando él lo único que quería era expresar que las tácticas de guerra aplicadas en Malvinas estaban en desuso. Esas palabras no solo buscaban imponer el silencio, sino también cargar sobre los hombros de jóvenes soldados una culpa y una frustración que no les correspondían.
Este vacío, sumado a la falta de reconocimiento temprano, arrastró a muchos de sus compañeros a batallas internas que, trágicamente, no todos pudieron ganar. Sin embargo, en medio de esa densa neblina de la postguerra y el silenciamiento forzado, Mario encontró un cable a tierra inesperado en los paisajes de Mendoza.
El running y el trail running: Una medicina para el alma
Para Puente, la salvación no vino en forma de recetas mágicas, sino a través del deporte de resistencia. El atletismo, el asfalto y los senderos de montaña se convirtieron en su trinchera de paz, el lugar donde nadie podía mandar a callarlo.
«Para mí, el running fue fundamental. Fue una terapia sanadora para el alma», confiesa con emoción.
Encontró en cada zancada, en el esfuerzo físico y en el contacto con la naturaleza indómita que ofrece el trail running en Mendoza, un espacio de meditación activa donde el ruido de los recuerdos de la guerra y el eco de los maltratos del regreso se disipaban para dar lugar a la superación personal.
Correr le permitió reconstruirse. El dolor físico del entrenamiento riguroso mutó en una disciplina que le devolvió el control sobre su mente y su cuerpo, ayudándolo a procesar los traumas que el tejido social de la época no sabía —o no quería— contener. Cada carrera dejó de ser solo una competencia deportiva para transformarse en un homenaje a la vida y un tributo silencioso a los héroes que quedaron en las islas.
Correr para mantener viva la memoria
Hoy, ver a este entrerriano de alma sanrafaelina cruzar una meta con la misma tenacidad con la que enfrentó las adversidades en el Atlántico Sur es un recordatorio viviente de resiliencia. El running no solo sanó sus heridas invisibles, sino que se convirtió en su vehículo para seguir visibilizando la causa Malvinas desde un lugar de salud, luz y movimiento.
Su testimonio demuestra que, aunque sus superiores intentaron callarlo bajo el peso de una supuesta derrota, la memoria sigue corriendo con fuerza por las calles y los cerros, paso a paso y con el alma curada.
Video
A continuación, tenés la entrevista completa que le hicimos a Mario Puente:


