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Nace un mito…

Las estadísticas de las carreras de montaña dirán que el sábado los más rápidos en la primera edición de la Omán by UTMB fueron el suizo Diego Zpeedy” Pazos y el norteamericano Jason Schlarb tras trotar 137K durante 20 horas, 45 minutos y 37 segundos, para unir las localidades Birkat Al Mawz y Al Hamra por la Jebel Akhdar (Montaña Verde) de la cordillera Al Hayar.

Sin embargo, los fríos números no describirán que el 1 de diciembre de 2018 en el sultanato árabe del Medio Oriente nació un nuevo ícono del trail running mundial porque se desarrolla en un circuito tan bello como difícil y tan emocionante como salvaje. Tampoco expresarán que cuenta con el apoyo de los lugareños que ofrecen su calidez y rica tradición, condimento esencial para que una carrera pueda ser catalogada como única y esté «condenada» al éxito.

Largada de la Oman by UTMB.

Las estadísticas tampoco dirán que el sábado pasado en Omán se reafirmó nuevamente una de las reglas no escritas del trail running: la montaña como lugar de unión antes que de fría competencia. Sino que lo digan Diego y Jason que, 20K antes de la meta, decidieron “tirar” juntos porque de esa manera iban a ser más rápidos. Caballerosidad deportiva que le dicen…

Mendoza Corre estuvo en Omán para contarle a sus lectores todo lo que se vivió en una cadena de montañas que brindó mucha belleza pero, a la par, demandó demasiado esfuerzo a los poco más de 300 atletas de más de 50 países del mundo que se le animaron a la propuesta de UTMB®Event, la empresa que organiza la meca del trail mundial: el UTMB Mont Blanc.

El circuito atravesó lugares soñados…

Los resultados

Como dijimos, el suizo Diego “Zpeedy” Pazos y el norteamericano Jason Schlarb (20:45:37), fueron los dueños del primer escalón del podio, mientras que su inmediato perseguidor fue el ruso Aleksei Tolstenko, que arribó a la meta 42 minutos más tarde que la dupla ganadora.

Diego Pazos y Jason Schlarb a punto de llegar a la meta abrazados.

En cuanto a las chicas, la más rápida fue la británica Anna-Marie Watson (26:20:27), una ex oficial del ejército escoltada, 49 minutos después, por la húngara Ildiko Wermescher, y por la estadounidense Meredith Edwards, que arribó a la meta 40 minutos más tarde que la segunda.

La propuesta fue tan difícil que de poco más de 300 trail runners participantes, más de la mitad abandonó, ya sea por el esfuerzo, como porque no llegó a los horarios de corte.

Todos los detalles de los resultados, categorías por edad incluidas, los tenés en https://omanbyutmb.livetrail.run/

La ganadora femenina llega a la meta.

El desarrollo

La carrera tuvo como principales protagonistas a Pazoz y Schlarb que se iban alternando la punta.

Sin embargo, 20K antes de la meta, ambos decidieron seguir juntos para cruzar el arco de llegada abrazados, como símbolo de caballerosidad deportiva.

El norteamericano destacó que para él fue “un honor y un privilegio” ganar la primera edición de la Oman by UTMB junto al suizo. “Fue un sueño hecho realidad”, dijo al respecto. Y agregó que en los últimos 20K fueron dándose fuerza, lo que les permitió ir más rápido.

Respecto a la carrera en sí, dijo que el circuito fue “increíblemente difícil” tanto “en lo técnico como en lo emocional”. También destacó el aliento de los lugareños, al que calificó como “genial”.

Por su parte, Pazos subrayó que la Omán by UTMB fue una “emoción única” y “muy agradable” porque la pudo compartir con Schlarb.

Respecto al circuito, aseguró que “fue más que un reto. Realmente fue una carrera increíble, seguro la más difícil que disputé”.

Por el lado de las chicas, Anna-Marie Watson tuvo un gran dominio a lo largo del circuito, lo cual le permitió quedarse sin problemas con la victoria. Respecto a sus sensaciones, declaró que vivió “un día increíble” coronado con su victoria entre las chicas pero también por haber sido top ten ya que concluyó novena en la general absoluta.

Pazos y Schlarb decidieron «tirar» juntos los últimos 20K de carrera.

El circuito

La propuesta consistió en 137K que unieron las localidades de Birkat Al Maz y Al Hamra. El circuito ofreció, en total, 7.800 metros de desnivel positivo y se desarrolló en su mayor parte entre los 1.400 msnm y 2.300 msnm, atravesando trece pueblos antiguos, oasis y hasta tramos desérticos.

Pero a los fríos números, de por sí intimidantes, hubo que agregarle una serie más de factores que hicieron de la Oman by UTMB una carrera muy exigente. A saber: calor de día y frío de noche, más un sol abrasador (rayos UV incluidos) y un terreno muy técnico con más del 80% de senderos de piedras que pusieron a prueba la capacidad de equilibrio de los atletas, como así también la fuerza de sus piernas.

La mayoría de los tramos del circuito eran muy expuestos.

Si decimos que una carrera de casi 140K tiene 7.800 metros de desnivel positivo es obvio que estamos ante un circuito con muchas subidas pero en el caso de la Oman by UTMB debemos agregar que hay tramos con ascensos a puro escalones de piedra de casi 90 grados (leyó bien señor lector) que obligó a los trail runners a treparlos con sus manos.

Incluso, durante un segmento de casi 2K, entre los 80K y 82K, la organización dispuso de un sistema de arnés de seguridad para escalar una piedra expuesta (tramo que la mayoría hizo de noche) que llevó a los deportistas al hotel Alila (de la localidad homónima), donde un gran número abandonó apabullado por el esfuerzo ciclópeo y terriblemente desgastante. Otro sacrificio fue emprender un kilómetro vertical (1.100 metros a lo largo de poco más de 3K) a los 116K de carrera, para llegar a los más de 2.200 msnm.

Por otra parte, los senderos fueron extremadamente técnicos con muchas piedras que obligó a los atletas a, literalmente, hacer equilibrio en forma constante, lo que sometió a las articulaciones de las piernas a un trabajo monumental.

Los lugares que atravesó la carrera fueron hermosos, pero muy demandantes para los atletas.

Belleza atrapante e intimidante

El circuito se dibujó entre las localidades de Birkat Al Mawz y Al Hamra, por la cordillera Al Hayar, más precisamente en el tramo denominado Jebel Akhdar (Montaña Verde), una zona plena de paisajes tan bellos como atrapantes e intimidantes.

Decimos paisajes intimidantes porque se debió trotar en forma permanente por filos al borde de abismos que ofrecían fracturas de terreno profundísimas.

Decimos paisajes bellos porque las postales eran únicas con colores ocres que maravillaban los ojos.

Los tonos que ofrecieron los paisajes fueron encantadores.

Decimos paisajes atrapantes porque era maravilloso transitar por una zona tan llena de misterio, el derivado de lugares desconocidos para la civilización occidental, con ricas tradiciones que vale la pena sentirlas. Por ejemplo, en el ambiente flotaba un aire místico cuando se escuchaba el “Salat” (rezo musulmán) que los lugareños elevaban en los diferentes horarios del día.

Así, los trail runners circulaban por el lecho de profundos cañones y oían las oraciones de los creyentes que elevaban desde las partes altas de las paredes de piedra…

La carrera estuvo llena de misterio, ese que emana de los lugares mágicos…

 Fotos: gentileza Omán Sail

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Claudio Pereyra Moos

Periodista por pasión, más que por profesión. Ultramaratonista de montaña que corre tras ideales: traspasar metas de carreras difíciles, trabajar por una sociedad más justa, viajar para conocer nuevos horizontes.
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