El atletismo mendocino tiene en Franco Pérez a uno de sus máximos exponentes actuales y a un verdadero modelo de perseverancia. Con apenas 21 años, el deportista oriundo de San Rafael —cuna histórica de grandes talentos de la provincia— viene de dejar la bandera argentina y mendocina en lo más alto al colgarse la medalla de bronce en el Decatlón durante el reciente Campeonato Sudamericano U23 disputado en Santa Fe.
Detrás de esa presea continental hay una rutina diaria de enorme exigencia que combina la disciplina deportiva con las responsabilidades de la vida adulta. Franco convive con su mamá, Silvana, y sus dos hermanas, Victoria y Delfina, formando una familia presente que lo acompaña en cada paso. Mientras transita su formación académica cursando el Profesorado de Educación Física en San Rafael, divide sus días entre las aulas, el trabajo como profe de atletismo y su rol de preparador físico de la primera división de rugby del Belgrano Rugby Club (donde este fin de semana disputan la final clásica y asegura con orgullo: “Los pibes son unos fenómenos, vamos a dar todo”).
Los inicios y el amor por una de las disciplinas más duras
El camino de Franco en el deporte comenzó a gestarse a los 12 o 13 años de la mano de su profesor de educación física, Martín Malizia, quien lo impulsó a participar en encuentros interescolares. Allí fue fichado por su actual y consagrado entrenador, Florentino Correas. Aunque en sus inicios combinaba la actividad con el fútbol, el desgaste del ambiente futbolero lo empujó a volcarse de lleno al atletismo, disciplina que practica desde hace ocho años.
Su llegada al decatlón —considerada una de las pruebas más exigentes, desgastantes y complejas del atletismo mundial, al constar de diez pruebas divididas en dos jornadas— se dio de manera natural. “Llegué por las pruebas combinadas cuando en los Juegos Evita hicimos el heptatlón, que son siete disciplinas, y nos fue bien. Pudimos seguir avanzando y nos quedó gustando. El ‘deca’ es una competencia muy dura para entrenar, demanda muchas horas y acá en Mendoza hay poca gente que lo hace; los que lo hacen, lo hacen para ver qué se siente”, relata el sanrafaelino.

El vínculo con Florentino Correas y los sueños a futuro
Hablar de la carrera deportiva de Franco es, indefectiblemente, hablar de su vínculo inquebrantable con su entrenador, el histórico Florentino Correas. Para el joven atleta, su mentor lo es todo en la pista: “Significa un montón porque es con el que comparto casi todo mi día, estamos todos los días juntos en las tardes, mañanas y viajes. Es el que está siempre, el que estuvo y el que creo que va a seguir estando hasta que me retire del atletismo”.
Con los pies sobre la tierra pero con la ambición intacta de los grandes deportistas, Franco ya fija sus metas en el horizonte. Su objetivo inmediato es conseguir las marcas necesarias para competir en los próximos Juegos Panamericanos y Sudamericanos de la categoría Mayores. Sin embargo, su gran anhelo trasciende el corto plazo: “Mi sueño como atleta es poder llegar a un Juego Olímpico, como todos los atletas quieren. Tratar de posicionar una marca también es de los sueños más grandes. Nunca hay que conformarnos con poco, siempre hay que buscar hacia adelante y dejar que las cosas salgan a su momento”.
Antes de cerrar, Franco no olvida a quienes caminan a su par en este camino de esfuerzo cotidiano: “Le quiero agradecer a mi entrenador, que es el que siempre está, a toda mi familia, y en particular a la gente que me apoya y está detrás de cada logro”. Con talento, humildad y una resiliencia inquebrantable, el decatleta del sur mendocino demuestra que cuando la pasión es más fuerte que los obstáculos, el cielo es el límite.


