Por Cecilia Fernández (*)
Un acrónimo que es una declaración de principios
La historia arranca en 1949, cuando Kihachiro Onitsuka fundó Onitsuka Shokai en Kobe, Japón. Volvía de la guerra, tenía dos empleados y fabricaba zapatillas de básquet con una motivación menos comercial de lo que uno esperaría: quería que los jóvenes de la posguerra recuperaran la salud a través del deporte.
Un amigo suyo, Kohei Hori, entonces director de Salud y Educación Física del Consejo Educativo de la Prefectura de Hyogo, le sugirió un proverbio latino: Anima Sana In Corpore Sano, “una mente sana en un cuerpo sano”. A Onitsuka lo marcó tanto que en 1977, al fusionarse su empresa con GTO y JELENK, tomó las iniciales de esa frase para bautizar a la compañía. ASICS es un acrónimo, y significa exactamente eso.
No es un dato de color: es una marca cuyo nombre declara que el objetivo del calzado deportivo es la salud, no el rendimiento. Como podóloga, me resulta difícil no señalar la coherencia entre ese origen y el perfil que la marca sostuvo durante décadas.
La historia del GEL: una tecnología que disipa energía
En 1986, ASICS presentó el GEL. La marca lo define como una sustancia semifluida a base de silicona, encapsulada de forma permanente, ubicada en las zonas de mayor carga en el momento del impacto: el talón y la articulación del dedo gordo. Los primeros modelos en llevarlo fueron la GT-II y la GEL-Freaks Alpha. Fue un éxito enorme, en buena medida porque ASICS lo hizo visible: esa ventanita transparente en el talón le permitía al corredor ver la tecnología que estaba comprando.
Y acá va la aclaración que ordena toda la nota, porque casi nadie la hace:
El GEL no es una espuma. Es un inserto de silicona, y su función es exactamente la contraria a la de una superespuma moderna.
El gel disipa energía: recibe el impacto y lo transforma en calor para que no llegue a la articulación. Una espuma tipo PEBA o TPU expandido hace lo opuesto: almacena esa energía y te la devuelve en el despegue. Amortiguar y propulsar son objetivos que compiten entre sí, y el GEL está firmemente del lado de amortiguar. Eso explica, de paso, que la GEL-Venture 9 tenga un retorno de energía del 48%, de los más bajos del mercado: no es un defecto de fabricación, es el diseño funcionando como fue pensado.
Lo que pasó después es lo más interesante. A medida que sus espumas mejoraban, ASICS fue reduciendo la cantidad de gel. Hoy usa PureGEL, un 65% más blanda que el gel visible clásico y escondida bajo el talón, sin ventanita. En muchos modelos el trabajo pesado lo hace la espuma. Pero los nombres quedaron: GEL-Nimbus, GEL-Kayano, GEL-Cumulus, GEL-Excite, GEL-Pulse. Una parte importante del público sigue comprando “las ASICS con gel” convencida de que el gel es lo que la está amortiguando.
El impacto en el mundo del running
Dos aspectos explican por qué ASICS fue durante décadas la marca de referencia del corredor de fondo:
- Modelos icónicos: En 1993, el diseñador Toshikazu Kayano buscó resolver una contradicción —dar soporte y estructura sin volverse pesada— inspirándose en el escarabajo ciervo, en cómo su exoesqueleto rígido protege sin impedir el movimiento; la marca le puso el apellido del diseñador porque era fácil de pronunciar en mercados de habla inglesa. Así nació la GEL-Kayano, hoy en su versión 32. En 1999 llegó la GEL-Nimbus, pensada desde el otro lado: máxima amortiguación para el corredor neutro. Va por la 27. Treinta y dos y veintisiete versiones consecutivas son cifras que muy pocas franquicias de la industria pueden mostrar.
- La respuesta a la revolución del carbono: Llegó el 2017. La irrupción de las superzapatillas con placa de carbono y espumas de PEBA reordenó el mercado, y ASICS quedó a contramano: su fortaleza histórica era la amortiguación y la durabilidad, justo las variables que dejaron de definir el podio. A comienzos de 2020, Bloomberg tituló sin eufemismos “Asics runs into trouble as athletes opt for Nike’s super-shoe”. La respuesta llegó en dos frentes: por arriba la línea Metaspeed, con placa de carbono, para volver a competir donde se rompen los récords; por abajo —lo más interesante desde nuestra perspectiva— la familia Blast, que bajó esos materiales a zapatillas de entrenamiento accesibles al corredor común.
El árbol genealógico

De un lado, la rama GEL: del gel visible de 1986 al PureGEL actual, cada vez más discreta y cada vez menos protagonista.
Del otro, la rama de las espumas, que arranca con EVA y AmpliFoam en la gama de entrada, da un salto con FlyteFoam en 2015 y se abre en la familia Blast: FF Blast+, FF Blast Max y, arriba de todo, las espumas de competición FF Blast Turbo, FF Turbo+ y la flamante FF Turbo².
La aclaración de siempre: ninguna es “mejor” que otra. Cada una resuelve un problema distinto, y elegir bien depende menos del prestigio de la tecnología que de quién la va a usar, cuánto pesa, a qué ritmo corre y con qué objetivo.
Las espumas, una por una
- GEL y PureGEL: No es espuma sino un inserto de silicona semifluida, en talón y bajo la primera articulación metatarsofalángica. La pisada se siente “sorda”: absorbe el golpe y lo apaga, no rebota. Indicada para quien talonea de manera marcada, tiene antecedentes de dolor de talón o sobrecarga articular, o corre lento con peso alto. El gel prácticamente no se degrada: lo que se gasta es la espuma que lo rodea. Mi lectura: es una tecnología honesta, víctima de su propio éxito comercial. Si vas a comprar unas ASICS, no preguntes si tiene gel: preguntá qué espuma lleva la mediasuela.
- EVA y AmpliFoam: La base histórica de la industria; AmpliFoam es la versión propia de ASICS, más liviana que la EVA convencional según la marca. Firme, estable, predecible, sin rebote. Para quien recién empieza, distancias cortas y uso mixto: entre 400 y 600 km, bastante menos en corredores pesados. Mi lectura: es el segmento donde más se confunde el comprador, porque muchos de estos modelos llevan “GEL” en el nombre y generan una expectativa que la mediasuela no cumple.
- FlyteFoam: El primer salto serio, en 2015: espuma reforzada con microfibras de celulosa para resistir la compresión permanente, el gran defecto de la EVA. Liviana, con algo más de vida pero contenida. Principiantes con constancia e intermedios de peso medio: entre 500 y 700 km. Mi lectura: el problema de la EVA nunca fue la amortiguación inicial, sino que a los 300 km ya no amortiguaba igual y el corredor no se daba cuenta.
- FF Blast+ y FF Blast+ ECO: La espuma de uso diario de la casa, más blanda y liviana que FlyteFoam; es la de la GEL-Kayano y la GEL-Nimbus, combinada con PureGEL en el talón. Protectora, con rebote moderado. La más versátil de la marca: peso medio y alto, principiantes constantes e intermedios que preparan distancias largas, entre 600 y 800 km. Mi lectura: si tuviera que elegir una sola espuma de ASICS para el corredor mendocino promedio, sería esta.
- FF Blast Max: Más volumen de amortiguación manteniendo respuesta; la estrenó la Novablast 5. La más “viva” de las de uso diario, para el intermedio de peso medio que quiere entrenar y también levantar el ritmo: entre 500 y 700 km. Mi lectura: mucha altura y bastante blandura reducen la estabilidad lateral; si tenés antecedentes de esguince, probala torsionándola antes de comprar.
- FF Blast Turbo y FF Turbo+: Las de competición. La ficha oficial de ASICS las describe como compuesto de nailon, lo que las ubica en la familia del PEBA. Muy livianas y muy reactivas: premian la zancada eficiente y castigan la desprolija. Para corredor experimentado, con técnica consolidada; su punto débil es la vida útil, entre 250 y 400 km. Mi lectura: comprarlas para trotar suave es pagar por una prestación que no vas a usar, y resignar estabilidad en el camino.
- FF Turbo², la novedad: No es un PEBA: es un TPU alifático, de la familia del poliuretano pero con una estructura molecular más resistente a la degradación. Las mediciones disponibles la ubican cerca de un 33% más rebotante y un 10% más blanda que la FF Turbo convencional. Lo importante no es la química sino la consecuencia: ASICS bajó una superespuma de competición a zapatillas de entrenamiento, con la promesa de que aguante el volumen semanal. Llegó en dos modelos que ya están en Argentina: la Megablast, con una capa única de FF Turbo² (45/37 mm), y la Sonicblast, que la combina con FF Blast Max y una placa de Pebax (46/38 mm). Esos 45 y 46 mm merecen un comentario: World Athletics fija en 40 mm el límite de altura para competición en ruta, y estas dos están deliberadamente por encima. No son de carrera: son de entrenamiento con proporciones de carrera. Cuanto más alta la plataforma, más lejos queda el pie del suelo y más trabaja el tobillo para estabilizar. Precaución: con esta altura y esta blandura, si tenés antecedentes de inestabilidad lateral o esguinces a repetición, este no es tu modelo por más que los números seduzcan.
Los modelos y los precios, verificados
Un dato que ordena el panorama local: desde enero de 2021 la marca la distribuye en el país el Grupo Dass, que además fabrica ASICS en su planta de Eldorado, Misiones. Por eso el catálogo argentino no es el catálogo global y la información técnica local es más pobre: la mayoría de las fichas argentinas no publica drop ni altura de mediasuela.
Precios de lista relevados en asics.com.ar al 21 de agosto de 2026:
| Modelo | Mediasuela | Precio de lista |
| GEL-Impression 11 / GEL-Shogun 7 / GEL-Nagoya 7 | EVA / AmpliFoam | $129.900 |
| Jolt 5 | EVA | $149.900 |
| Versablast 4 | FlyteFoam | $199.900 |
| GEL-Excite 11 / GEL-Pulse 16 | FlyteFoam | $209.900 |
| GT-1000 13 | FlyteFoam + Duomax | $249.900 |
| GT-2000 14 | FF Blast+ + Duomax | $279.900 |
| GEL-Cumulus 27 | FF Blast+ con PureGEL | $299.900 |
| GEL-Kayano 32 / GEL-Nimbus 27 / Novablast 5 | FF Blast+ / FF Blast Max | $319.900 |
| Magic Speed 4 | FF Blast+ ECO, FF Turbo+ y placa de carbono | $379.900 |
| Metaspeed Sky Paris / Sonicblast | FF Turbo / FF Turbo² | $399.900 |
| Superblast 2 | FF Turbo+ sobre FF Blast+ ECO | $449.900 |
| Megablast | FF Turbo² en capa única | $499.900 |
Los tres pilares del catálogo comparten precio. La GEL-Kayano 32 (40/32 mm, drop 8) es la de estabilidad, para el corredor neutro a pronador de peso medio y alto que prioriza protección articular por sobre velocidad: es la que más veces recomendaría en consultorio, no porque gane en algún parámetro aislado, sino porque es la que menos se equivoca con la mayor cantidad de pies. La GEL-Nimbus 27 (43,5/35,5 mm) es su hermana neutra: casi la misma espuma, más altura y sin sistemas de estabilidad. La Novablast 5 (41,5/33,5 mm) es la divertida: blanda y con rebote evidente, desaconsejable para quien sufre esguinces a repetición.
Entre la más accesible y la más cara hay casi cuatro veces de diferencia: una escalera menos brutal que la de Adidas, donde el salto llegaba a ocho. Al cierre de esta nota, buena parte de la gama media y de entrada estaba con descuentos de entre 15% y 33%. En Mendoza, ASICS tiene tienda oficial en Palmares Open Mall (San Martín Sur 2875, Godoy Cruz) y punto de venta en Av. San Martín 1468, además de asics.com.ar y las cadenas Dexter, Stock Center y Open Sports.
Conclusión
ASICS construyó su identidad sobre una tecnología que hoy tiene un rol secundario. El GEL sigue existiendo, sigue funcionando y sigue teniendo sentido para el corredor que necesita absorción de impacto, pero ya no es lo que define el rendimiento de una zapatilla de la marca: eso lo define la espuma. El problema es que el marketing no acompañó el cambio. Los modelos siguen llamándose GEL-algo, la góndola sigue ordenada por nombres, y el corredor sigue eligiendo por una tecnología de 1986 en lugar de preguntar por la de 2026. Como venimos repitiendo desde la primera nota: el nombre no es el dato. Una GEL-Impression y una GEL-Kayano comparten apellido y poco más.
Hay algo más, y tiene que ver con aquel proverbio de 1949. Una marca que se llama “mente sana en cuerpo sano” nació con la idea de que el calzado deportivo es una herramienta de salud, y setenta y siete años después, en un mercado que empuja hacia el rendimiento y la moda, esa premisa sigue siendo la más útil para el corredor común.
Antes de comprar, hacé la pregunta correcta: ¿qué espuma tiene la mediasuela? Y si en el mostrador no saben responderla, ya tenés un dato. Pero ninguna tabla reemplaza el examen del pie: si tenés antecedentes de lesión, dolor persistente, alteraciones en la pisada o estás por aumentar tu volumen de entrenamiento, la consulta con el podólogo es el paso previo a la compra. El calzado es una herramienta, no una solución mágica.

(*) Licenciada en podología Cecilia Fernandez
- Directora de Carrera: Tecnicatura Universitaria en Podología – Universidad Maza.
- Directora de Carrera: Licenciatura en Podología – Universidad Maza.
- Ex Coordinadora de carrera: Tecnicatura Superior en Podología IES9021 Tecnológico Junín.
- Carrera docente: Ortopodología (Universidad Maza – IES 9021 ); Podología legal y bioética (IES9021); Podología Deportiva (Universidad Maza); Nuevas Tecnologías Aplicadas a la Biomecánica (Universidad Maza); Tesina (Universidad Maza); Prácticas profesionalizantes 1 (IES9021); Onicología (IES9021)
- Posgrado en “Abordaje integral de pie diabético”; “Neurodesarrollo infantil aplicado a la podología”; “Podología forense”.
- Emprendimiento: Podología Integral Cuyo – Ubicado en la Barraca Mall local 40ª planta alta y en Adolfo Calle 249 Guaymallén. WhatsApp: 2612775573. Instagram: click acá para acceder.





