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Sofía Lazzarotti: la mamá runner que demuestra que la organización y la pasión todo lo pueden

Profesora de Educación Física, ex escolta del IEF, personal trainer y mamá de Belisario. Fiel a su estilo aplicado y estructurado, nos cuenta cómo combina la maternidad, el trabajo y el running para inspirar a otras mujeres a entrenar sin esperar el escenario ideal.
Sofia Lazzarotti.

En el marco del Día de la Madre, en Mendoza Corre quisimos rendir homenaje a esas mujeres que multiplican su tiempo para no posponer sus pasiones. Pocas historias reflejan mejor ese espíritu de superación que la de Sofía Lazzarotti, una joven entrenadora y corredora mendocina que, con la misma disciplina con la que transitó su formación académica, hoy encara el desafío de ser mamá y atleta.

Sofía no es de las que dejan las cosas al azar. Quienes la conocen saben de su método y responsabilidad. Egresada del Instituto de Educación Física (IEF) en 2017 —donde fue abanderada por su impecable rendimiento— y licenciada en Alto Rendimiento por la Universidad Aconcagua en 2020, aclara entre risas: “Siempre fui muy aplicada, de estudiar cuando se debe, de tener todos los apuntes. Era aplicada, no ‘ñoña’”. Esa misma estructura es la que hoy le permite organizar sus días como personal trainer y mamá de Belisario, un pequeño “picarón” e inquieto que casualmente cumple dos años este mismo Día de la Madre.

Sofi y su hijo Belisario.

De las canchas de hockey al podio del running

El idilio de Sofía con el atletismo comenzó formalmente en 2014, tras dejar 15 años de hockey sobre césped. “En la cancha era la loca que subía y bajaba todo el tiempo. Cuando empecé el profesorado dejé el hockey porque me demandaba mucho tiempo y quería profesionalizarme más. Estaba muy segura de que quería dedicarme a correr”, recuerda.

Ese verano arrancó y no paró más. “Me anotaba cada semana a una carrera. Corría todas”, evoca. Entre sus logros más memorables destaca la primera edición de la Media Maratón de Ciudad de Mendoza, donde sorprendió al lograr el tercer puesto de la clasificación general con un tiempo inferior a los 42 minutos: “Fue la primera carrera en la que me inscribí tras empezar a correr formalmente. No lo podía creer, fue un relogro”.

Para Sofía, el running trasciende la competencia: “Para mí es distensión, libertad, es conectarme conmigo. Me hace olvidar de todo y disfrutar mucho, ya sea en la calle o en la montaña, 10 minutos o 5 horas. Correr me hace muy feliz”.

Belisario transportado por su mamá al trote.

La maternidad como potenciador personal

La llegada de Belisario transformó sus perspectivas de vida y de entrenamiento. Lejos de frenarla, la maternidad se convirtió en una fuerza impulsora.

“Ser mamá es algo que me potencia”, reflexiona con profundidad. “Desde que soy mamá estoy muy atenta a ser mejor persona, a darle lo mejor a mi hijo. Te hace jerarquizar las cosas: hoy lo que más me importa es mi familia y tener salud, el resto todo se acomoda”.

Como mamá runner, el orgullo la define. La fortaleza mental construida a base de kilómetros y carreras extenuantes fue clave para encarar la maternidad: “A mí correr me ha dado herramientas mentales para decir ‘yo puedo’ a pesar de que las cosas se pongan difíciles. La maternidad es lo más difícil que he hecho y correr me dio herramientas para llevarla adelante. Es un orgullo ser mamá, trabajar, llevar la casa adelante y poder entrenar”.

Sofi Lazzarotti en la previa de la Luján Corre con su hijo Belisario.

Entrenar entre cochecitos y ojeras

Compatibilizar la rutina no requiere formulas mágicas, sino voluntad y capacidad de adaptación. Con Alejandro, su pareja —un destacado oftalmólogo de la Clínica de Ojos de Mendoza— trabajando a tiempo completo, Sofía aprovecha al máximo las cuatro horas diarias en que Belisario asiste al jardín para dar clases presenciales y online, cumplir con sus compromisos y entrenar.

“¿Corriendo con ojeras? Olvidate, mi estado es estar con ojeras”, confiesa con simpatía. “Antes era mucho más estructurada con días y horarios. Hoy no busco el contexto ni el momento ideal, simplemente hago lo que se puede. Si no se puede hoy, se podrá mañana”.

Durante el primer año de su bebé, el cochecito fue su gran aliado para no interrumpir la actividad. “Salí a correr mucho con él en el coche. Había días complejos en los que a los 300 metros quería estar en brazos, y me tocaba caminar con él a upa y empujando el cochecito. Era una fuerza de voluntad inexplicable”, evoca.

Sofi corre con su hijo Belisario transportado en un cochecito.

Sueños en el horizonte y un mensaje para todas las mamás

A pesar de las exigencias cotidianas, Sofía mantiene intacta la ilusión de afrontar grandes desafíos en la naturaleza y sobre el asfalto. Entre sus metas a futuro figuran El Cruce, el Raid Columbia y participar en alguna de las World Marathon Majors, como la Maratón de Nueva York, proyectos que irá concretando a medida que la logística familiar se lo permita.

Para finalizar, Sofía deja un mensaje directo y motivador para todas aquellas mujeres que desean retomar o iniciar el hábito del entrenamiento y sienten que el tiempo no alcanza:

“Que no esperen el momento ni el contexto perfecto. Quizás cinco minutos o una vuelta a la manzana te cambian el día y la cabeza. Lo importante es empezar y hacer lo que se pueda con la realidad que te toca vivir. No hay que poner como excusa no tener el escenario ideal para arrancar; la actividad física se puede disfrutar de muchas maneras y siempre vale la pena intentarlo”.

Sofi no detuvo sus entrenamientos ni aún estando embarazada.

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Claudio Pereyra Moos

Periodista por pasión, más que por profesión. Ultramaratonista de montaña que corre tras ideales: traspasar metas de carreras difíciles, trabajar por una sociedad más justa, viajar para conocer nuevos horizontes.